Aun cuando son evidentes los consejos que he encontrado en varias páginas de Funky Business Forever, también es obvio que muchos de ellos los olvidamos y en los peores de los casos, no los aplicamos. En este sentido, encontré en el capítulo cinco varias reflexiones en torno a la actividad creativa que debemos inyectar a nuestro trabajo cotidiano y a la necesidad imperiosa de arriesgarnos sin temer al fracaso, sino más bien tener una actitud positiva ante el error, porque de manera paradójica entre más nos equivoquemos más oportunidades tendremos de aprender. Así, de manera resumida estas son las principales ideas que extraje del subcapítulo Experimentación: Perdóname:
En todos los aspectos de la sociedad, incluida a la empresa, somos buenos para explotar, pero no para crear.
Para crear es preciso introducir nuevas estructuras y seguir rutas distintas a las convencionales, por lo que si queremos sobrevivir a una sociedad del exceso es imperioso innovar (crear lo que no existe). Esta labor es propia de los emprendedores.
Para innovar se debe experimentar, lo que significa un riesgo del que se puede triunfar o fracasar. Si se fracasa debemos aprender del error, porque éstos constituyen la antesala del riesgo. Siempre hay que buscar lo diferente y creativo.
El motor más íntimo del progreso humano se llama fracaso, por lo que quienes se arriesgan y se equivocan deben ser respetados. Por lo tanto, es preciso realizar grandes cambios.
Por eso en lugar de callar y tratar de ocultar el error se debe premiar a quienes lo cometen, porque es un hecho cierto que aprendemos más cuando nos equivocamos.
Para conseguir lo anterior es preciso que se otorgue mayor libertad a la gente, porque la tranquilidad es un requisito de la innovación.
Se debe competir contra los productos que uno mismo crea hasta que sean anticuados.
Ahora bien, cómo podemos ser creativos. A veces pensamos que es muy complicado sobre todo para aquellos, que debido a la cantidad de asuntos que debemos resolver a diario, es preciso ajustarse a un formato preestablecido. De esta manera, nos aseguramos que terminaremos a tiempo y que el margen de error quizás sea mínimo. Sin embargo, también es verdad que muchos asuntos no se pueden solucionar de dicha forma y es en éstos donde surgen los dolores de cabeza primero, contra el reloj y segundo, contra nuestra capacidad de respuesta. Al respecto, debo comentar que del libro El Método del Derecho de Agustín Gordillo obtuve las siguientes ideas en torno a cómo estimular la creativad. Lo básico es el trabajo, seguido del nada despreciable hábito de la lectura y análisis de autores adecuados. En este orden de ideas, el autor sugiere la selección del tema y ocuparnos plenamente de lo que nos motiva (sea un estímulo interno (propio de nosotros) o externo (profesor, jefe, para obtener un grado, una calificación). Las ideas creadoras no siempre se obtienen con facilidad y en muchas ocasiones, surgen del simple hábito de empezar a escribir, por lo que no se debe temer a la hoja en blanco. Otra manera de que nuestra creatividad surja se obtiene a través de la diversificación de actividades, lo que nos permitirá un enfoque novedoso. Este último consejo también se aborda en Funky Business Forever en el capítulo cinco,en el subcapítulo Personalización: Mírame, en el que se sugieren actividades tales como practicar paracaidismo, navegar por internet, visitar museos. A mi se me ocurriría correr en una competencia, preparar las mejores galletas, cultivar muchas plantas, viajar tanto al extranjero como en territorio nacional y hasta conversar con personas completamente diferentes (sugerido en Funky Business, pero sólo con drogadictos o alcohólicos). Además de lo anterior, se deben leer dos o más libros y trabajar en más de una investigación de manera simultánea. Los libros no deben revisarse de manera lineal, sino que podemos empezar por el final y después leer capítulos en desorden. También a partir de la copia de la creación de alguien más, podemos hacer modificaciones y dar nacimiento a un producto original. Debemos observar y desarrollar nuestra percepción, ya que del azar podría surgir la idea creadora y debemos estar prestos a anotarla para que no se nos olvide. Por último, hay que evitar la autocensura y el temor a la reacción que nuestras ideas han de generar en los lectores, ya que se piensa que éstas siempre han de ser de rechazo o burla
domingo, 16 de mayo de 2010
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