martes, 18 de mayo de 2010

CENTENARIO DE LA REVOLUCION

En múltiples ocasiones he visto niños, hombres y mujeres descalzos que van de vagón en vagón del metro y sin decir ninguna palabra te entregan un pequeño papel para que lo leas. Viajo a diario en este sistema de transporte y nunca me había interesado en ver qué es lo que están repartiendo, porque siempre he estimado que mi ayuda en nada va a modificar su situación actual y desde mi punto de vista considero que deben buscar mejores alternativas, lo que también sé no es posible porque el enfoque de la vida que tienen no les permite vislumbrar otra manera de subsistir o tal vez esa sea una nueva forma de enfrentarla, porque la suya los ha desencantado o quizás, lo más penoso y verídico sea que son víctimas de la delincuencia. Así pues, hoy encontré a uno de esos enigmáticos personajes vestido implecablemente de blanco. Dice ser un campesino de la Sierra Norte de Puebla y su mensaje señala lo siguiente: "Disculpen señores usuarios, nosotros venimos de una comunidad que se encuentra en pobreza y nosotros los molestamos con una cooperación voluntaria y les decimos que esta cooperación no les llega a ninguna de las organizaciones que hay en el Pueblo, si no que va directamente a los campesinos porque ellos lo necesitan y la ayuda que Ustedes dan no es para hacer obras sino para trabajar en el campo sembrar y sacar producto del campo, lo que el pueblo es lo que necesita:
¡LES DECIMOS QUE TENGAN BUENA MANO CON SU AYUDA. MUCHAS GRACIAS"
Al ser cotidiana su presencia en este sistema de transporte, lógico es suponer que no tienen la más mínima intención de dedicarse a las arduas y sospecho, amargas labores del campo, sino que se han ajustado a la ínfima aportación que algunos todavía les dan. Estos seres,en caso de que sean independientes, me pregunto ¿tendrán conciencia de que se han vuelto anacrónicos y que su situación resulta indiferente a la mayoría de los que habitamos esta Ciudad en la que cada uno está persiguiendo sus propios objetivos, muchas veces, en detrimento de los demás? ¿En qué etapa del desarrollo del Estado se perdieron? ¿Los sueños de justicia social y progreso por los que se peleó en la revolución no los han alcanzado? ¿Acaso alguién se acuerda de ellos? Lo dudo mucho y a pesar de que constantemente se anuncia con bombo y platillo que no debemos olvidar al Centenario de la Revolución y se prepara una gran celebración nacional, existen millones de mexicanos que continúan viviendo en un estado de miseria total a los que dicha celebración seguramente nada les significa. Es lamentable reconocer que estos y otros seres humanos que se encuentran en situaciones similares están muy lejos de insertarse en la posmodernidad porque carecen de todos los requisitos que ésta demanda.

No hay comentarios:

Publicar un comentario