martes, 18 de mayo de 2010
¡NO ME GUSTAN LAS DESPEDIDAS!
Aun cuando estoy plenamente consciente que nada es para siempre, así como que todo lo que empieza termina, si existe algo que no me agrada nada es despedirme de algo o alguien. Un sentimiento de nostalgia me invade de manera total, el cual irá abandonándome paulatinamente a medida que vuelva al diario trajín. Si me preguntarán que es lo que más deseo en este momento mi respuesta inmediata sería: quiero que terminen las clases. Si algo deseo, es no tener que levantarme a las cinco de la mañana, dormir a las once o doce de la noche, desayunar y comer con prisa, caminar rápidamente para llegar a las clases, dedicar los fines de semana a tratar de avanzar en mis tareas, etc., etc., etc. No obstante lo anterior, la noticia que nos dio el maestro de que el curso terminaba el próximo jueves me resultó un poco triste. A pesar de que no he terminado la tesina, no he estudiado para los dos exámenes que faltan, me falta leer no sé cuántos libros y tengo mucho trabajo a diario en la oficina, sé perfectamente que la adrenalina que me produce toda esta actividad, que siento que muchas veces me desborda, es necesaria porque me hace disfrutar y valorar intensamente la vida. Todas las experiencias y enseñanzas adquiridas en los últimos meses, que han modificado algunos enfoques que tenía en torno a algunos temas, me han hecho una persona, ni mejor ni peor, sino diferente. Por todo eso y porque el tiempo es breve, quiero agradecer la oportunidad que tuve de conocer a algunos de ustedes (con otros compartí el semestre pasado) y su percepción de la realidad y en especial, al maestro por no haber sido convencional. A pesar de que esta es una despedida (que no me gustan) también es como se dice al final de la película Casablanca el inicio de una maravillosa amistad (creo que así concluye). Así que ¡Hasta luego!
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