sábado, 15 de mayo de 2010

NAPOLEÓN

Se necesita ser excepcional para transmitir situaciones y hacer que otros experimenten emociones, ya sea a través de las palabras o las imágenes. En la introducción del libro de "Rebelión en la Granja" de George Orwell, se menciona que el protagonista principal de su obra, encarnado en un cerdo, era Stalin y que esta fue una de las razones principales por las que muchos editores rechazaron su publicación para no molestar al que entonces era socio de Inglaterra. La historia que en este libro se describe me parece completamente actual, aunque matizada en algunos aspectos. Durante la lectura de las 181 páginas de la edición que adquirí no pude, en ningún momento, pensar que se trataba de animales sino que siempre los tuve en la mente como personas, principalmente la del cerdo Napoleón, que me transmitía la imagen de Stalin y muchos otros dictadores cercanos y lejanos. En cada uno de los capítulos que leí mi indignación fue creciendo, de manera gradual, hasta llegar al horror total(que de igual manera experimentó Clover, la yegua) al imaginarme a los cerdos caminando en dos patas. Cada una de las conductas realizadas por el tirano y sus secuaces para acrecentar su poder (manipulación, engaño, explotación, violencia, asesinato, uso del terror) en detrimento de los más débiles y que en su momento lo apoyaron me produjo una sensación de enojo total. Cada una de las escenas que van desarrollándose en la granja es transmitida con una riqueza de detalles que no pude evitar sentirme transportada al lugar en que sucedían y vivirlas intensamente. Por todo eso considero que el genio de George Orwell es innegable.

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