miércoles, 5 de mayo de 2010
EXPLOTACIÓN INFANTIL
Con el firme propósito de sobreponerme del impacto que me causó Juegos Divertidos, decidí ver algo menos denso y más simple. De esta forma, tomé Slumdog Millionaire que encontré en la casa y que no había tenido (tristemente) la oportunidad de ver y que había sido todo un éxito hace varios años. Se trata de una coproducción india-británica, dirigida por Danny Boyle, escrita por Simon Beaufoy, basada en la novela ¿Quiere ser millonario? del novelista y diplomático indio Vikas Swarup, estrenada en 2008. Contrario a mis expectativas de encontrar un tema simple me enfrenté con una terrible denuncia social acerca de la explotación infantil y la miseria en que se encuentran millones de personas, que aunque escogió como escenario a la India, es una realidad en todas partes del mundo, problema del cual, definitivamente, no escapa nuestro país, que según reportes publicados en la prensa ocupa el primer lugar como destino turístico sexual de los pederastas y sino recordemos los vergonzos eventos en los que se vieron involucrados la escritora Lidia Cacho, el gobernador de Puebla y algunos individuos cuyos nombres no es necesario recordar, sucesos a los que hay que agregar la impunidad. La explotación de la población infantil, desgraciadamente, no es exclusiva de grandes intereses transnacionales, sino también de locales y aun peor, de los más cercanos familiares del menor que aprovechando su influencia y control los inducen a la práctica de actividades humillantes que socavan su salud física y mental que innevitablemente los convertirán, en muchas ocasiones, en jóvenes infelices y adictos. Esta realidad se nos presenta, de manera evidente, todos los días en cualquier parte de la Ciudad, ya sea en la calle, líneas de autobuses, metro, etc., y a los que de alguna manera nos hemos vuelto inmunes y aunque muchos tratamos de ayudar al entregarles una moneda, no estamos haciendo más que incentivar estas prácticas de abuso. En resumen, mi día de película no fue precisamente color de rosa. Espero tener más suerte para la próxima vez. El único camino creo que son las cintas de Hollywood.
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