martes, 9 de marzo de 2010

¿MAS CON MENOS?

Espero no resultar abrumadora y pesimista, pero todo parece indicar que este blog me va a servir de catarsis en torno a un tema que en este momento me resulta inquietante: la situación laboral que priva en el sector público. Como he comentado en otras ocasiones la jornada laboral que tenemos es completamente irracional y a pesar de ello, insuficiente para atender todos los asuntos que debemos resolver. Quiero precisar que a lo largo de mi vida laboral he prestado mis servicios en la administración federal y ahora, local. Las condiciones labores y la situación del país han sido completamente distintas en dichas administraciones. En mi primera etapa, recuerdo que había más posibilidades de conseguir un empleo a los recién egresados de las universidades (principalmente UNAM) y una vez obtenido, se lograba ascender. No recuerdo carencias significativas en recursos materiales. En un segundo periodo, aun se podía obtener ocupación, pero empezó a manejarse un principio novedoso : hay que hacer más con menos y simultáneamente, inició la carencia de recursos tanto humanos como materiales y como consecuencia, un incremento de las cargas laborales para los que aún permanecíamos. A pesar de ello, nunca tuve horarios agobiantes. Ahora la situación ha cambiado de manera drástica y toda parece indicar que continuara en una aspiral ascendente. Con el pretexto de que se debe optimizar el gasto público, creo que el gobierno está desatendiendo a un sector vital para la subsistencia del mismo: la fuerza laboral de los jóvenes que cada año terminan sus estudios y se encuentran ante un panorama desolador en el que se les cierran todas las oportunidades para su óptimo desarrollo. La mayoría de los hombres y mujeres que tengo el privilegio de conocer, a pesar de sus precarias condiciones, están llenos de entusiamo y motivación para sacar adelante los objetivos de una institución que no los apoya como merecen. Hemos reconocido públicamente que si no fuera por su inapreciable colaboración difícilmente podríamos cumplir con la labor que nos ha sido encomendada y a pesar de ello no vislumbro mejoría en sus condiciones. Frente a esta situación, tenemos noticias, día a día, del destino que se da a los ingresos que el Estado percibe, de los que con tristeza e impotencia, se toma nota que tan sólo con el salario de algunos altos funcionarios sería suficiente para dar trabajo a miles de jóvenes, a quienes se les retribuye mensualmente con salarios que no rebasan $10,000.00 mensuales (la mayoría percibe mucho menos). Nunca he comprendido esta situación y menos aún, que a pesar de ser del conocimiento público, no se le ponga remedio. Tampoco sé si es derivado de la crisis económica mundial (lo cual dudo). Lo único que sé es que ese sector que día a día crece demanda mayores satisfactores y no parece encontrarla en nuestros actuales gobiernos. Me parece que no están cumpliendo con el propósito para el cual fueron creados y que definitivamente habrán de generar una crisis que dé paso a una nueva forma de organización social. Lo anterior, lo he pensado derivado de como lo indiqué al principio la crisis laboral y como consecuencia de las clases que ha impartido el maestro sobre las diversas etapas de la historia.

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