jueves, 18 de marzo de 2010

MIEDO

El tema abordado en clases pasadas respecto a cuáles eran los componentes para generar una Revolución me generó ciertas dudas en torno a uno de ellos, en los que el profesor puso particular énfasis e incluso lo mencionó como uno de los más importantes: al miedo, muuuucho miedo. Derivado de ello consulté en el Diccionario de Filosofía de Nicola Abbagnano, Fondo de Cultura Económica, 3a. ed., 1998, México que debíamos entender como tal. Al buscar la citada voz me remitió al término emoción, al que le dedica ocho hojas, dentro de las cuales los conceptos principales para mis fines son qué se entiende por emoción y qué es el miedo. En este sentido, tenemos que la emoción es:" Todo estado, movimiento o condición por el cual el animal o el hombre advierte el valor (el alcance o la importancia) que una situación determinada tiene para la vida, sus necesidades, sus intereses. Pueden considerarse como la reacción inmediata del ser vivo a una situación que le es favorable o desfavorable; inmediata en el sentido de que está condensada y, por así decirlo, resumida en la tonalidad sentimental, placentera o dolorosa, la cual basta para poner en alarma al ser vivo y disponerlo para afrontar la situación con los medios a su alcance". (pág. 379) Respecto al miedo el autor cita el siguiente concepto de Aristóteles (Retórica, II, 5 1382 a 20 ss): "El miedo es un dolor o una agitación producida por la perspectiva de un mal futuro que pueda producir muerte o dolor". En efecto, anota Aristóteles, no se temen todos los males sino solamente aquellos que pueden producir grandes dolores y destrucciones e incluso éstos sólo en el caso de no ser muy lejanos, sino que aparezcan como inmediatos e inminentes. Los hombres, en efecto, no temen las cosas muy lejanas: todos saben que deben morir, pero hasta que la muerte no se les avecina, no se preocupan. El miedo disminuye o se elimina igualmente en condiciones que hagan menos temibles los males o los hagan aparecer como inexistentes. Y, por lo tanto, la riqueza, el poder, la abundancia de amigos, hacen a los hombres despreocupados de los males, audaces y despreciativos ( pág. 379).
En este sentido, después de entender qué es el miedo, no me queda totalmente claro cómo el mismo conduce a una Revolución, puesto que todo parece indicar que la perspectiva de sufrir una pérdida ó dolor es precisamente lo que, en muchas ocasiones, constituye el ancla que nos hace mantener el status quo. Es lo que paraliza nuestra acción. Tampoco me resultó muy aclarador el caso de nuestros compatriotas indocumentados porque, desde mi punto de vista, no es precisamente el miedo a enfrentarse a una lengua desconocida, sistema de vida totalmente diferente, discriminación, penurias, etc, lo que los mueve a arriesgarse, sino más bien las condiciones en que su vida transcurre lo que los orilla a tomar una decisión sumamente difícil y dolorosa, tanto para ellos como para a los seres que dejan en el país. Por lo anterior, no estoy muy segura cómo el miedo puede conducir a un cambio radical abrupto que modifique las estructuras. Continuaré reflexionando en ello.

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