martes, 23 de marzo de 2010
PACIENCIA
Vivimos en un mundo en el que buscamos gratificación pronta e inmediata a nuestros requerimientos. Queremos obtener resultados de manera rápida, sin comprender que los mismos llegarán como consecuencia de las acciones cotidianas que desarrollemos, encaminadas a su logro y que ello podría realizarse en días, meses o quizás hasta años. A la habilidad para dar a cada acción su tiempo de maduración la denominamos paciencia, que aun cuando es fácil de decir es difícil de practicar. Yo también soy una víctima de la impaciencia sin embargo, en los últimos años me he dedicado a la jardinería como actividad terapeútica. Así, he aprendido que para que algo rinda frutos debe realizarse en el momento y tiempo precisos. He observado también que que uno cosecha lo que siembra, lo que definitivamente se aplica en todas y cada una de nuestras acciones. Si queremos que algo florezca debemos dedicarle alimento, agua, atención y cariño. Asimismo, una vez que se ha conseguido lo anhelado se debe seguir trabajando en ello para que continue dando resultados. Estos pasos que se siguen en la jardinería: sembrar, regar, abonar, renovar, cosechar, podar creo son los mismos que debemos emplear en cada uno de los proyectos que iniciamos cada día.
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